Elecciones 2010: de Pan y Circo

Por: Patricia Brenes

A diferencia de otras elecciones, conforme pasan los días no sentis la expectativa en el aire por las votaciones, la gente no habla de política como antes, no crece la participación de personas en piquetes, concentraciones, plazas públicas; no escuchás los espontáneos y contagiosos pitazos de carros reproduciendo el nombre del candidato, ni siquiera ves a los chiquillos de los barrios pelearse entre sí por un candidato. Eso quedó en el pasado, en otra Costa Rica.

Los medios también lo reflejan: no amanecemos con los diarios atiborrados de anuncios e insertos, podemos ver los programas de televisión sin ser constantemente bombardeados por cuñas y spots, no hay jingles que la gente memorice y cante. Y desde el punto de vista de la industria publicitaria, no existe el ambiente de secretismo y competencia por entrar a formar parte de una campaña política y las encuestas han perdido credibilidad. La apatía se ha adueñado de las elecciones costarricenses y posiblemente se traducirá nuevamente en una alta tasa de abstencionismo.

En este pequeño país, donde las notas de dimes y diretes de farándula y personalidades han subido como espuma en los medios de comunicación, convirtiendo en noticia los hechos más intrascendentes y hasta ridículos, la política no podía escaparse, no en estas elecciones.

La política no es tomada en serio por un porcentaje importante de nuestra sociedad, prueba de ello es el poner la creatividad al servicio del jolgorio y el chiste: y los anuncios más llamativos en estos términos entran a formar parte de la cultura populista que vivimos (no importa que hablen mal, lo importante es que hablen).

Y los medios son cómplices de ello, hay que ver el espacio que dedican a investigar y comentar el efecto de tal cual o tal cuña o página en el público; que si estuvo en el tope de Palmares o en el de San José, que si plagió texto en su alguna parte del programa de gobierno, que si un candidato difamó a otro, que si lo van a demandar, etc. etc.

Sí, los medios favorecen a tales o cuales candidatos: La Nación ataca al PLN, a través de la gestión del presidente Arias. La Extra ha favorecido tradicionalmente a la figura del PUSC (ex presidente Rafael A. Calderón), pero no muestra un acercamiento a Fishman, La Teja lo traduce todo a sus notas sensacionalistas y light; igual lo hacen los telenoticiarios, porque ellos están claros en lo que el público quiere ver y no van a arriesgar su ranking.

Pero realmente afectará la decisión del electorado estas preferencias mostradas por los medios. No lo creo, el costarricense ya no es tan inocente, y la desilusión hacia la política es superior.  Así que para paliar ese estado de apatía, el tico se dedica a “vacilar” con los anuncios políticos y los partidos “le dan cuerda”. Los asuntos de fondo, esos duermen junto con las promesas de campaña hechas elección, tras elección.

Es justo rescatar el intento de la candidata de Liberación Nacional por dar a conocer sus ideas con publicaciones muy puntuales (tal vez demasiado escuetas) que remiten a su programa para consultar en internet; pero no estoy segura que lograra su cometido; por la falta de preparación de un buen sector del público para recibir esa información, ya que la Internet es masivamente empleada en todos los ámbitos nacionales, pero más como herramienta de chisme, diversión y comunicación que de investigación (basta con darse un vuelta por algunos café internet y oficinas públicas y privadas para comprobarlo).

Nos ha gustado creer que nuestras elecciones son un ejemplo de educación cívica, una prueba de nuestra trayectoria democrática, pero los ticos, como ciudadanos, no hemos descubierto el poder que nuestro voto tiene, cosa que los diputados explotan a más no poder (no siempre de la manera más honesta) en sus alianzas en la Asamblea Legislativa. Es triste ver que los millones y millones invertidos en educación (o al menos instrucción pública) no han creado un costarricense crítico que se haga sentir a la hora de escoger sus gobernantes. El día que demos a nuestro voto su verdadero valor, podremos hacer que los políticos opten por campañas comprometidas (sin tener que dejar de ser creativas o entretenidas) y exigiremos a los medios mayor seriedad y parcialidad en su cobertura electoral.

Utópico, no tanto, porque contamos con herramientas para hacerlo realidad: tenemos las bases de un sistema educativo (que aunque le urge una reforma, todavía funciona), tenemos el acceso a la tecnología, tenemos un ambiente de paz (a pesar de la inseguridad ciudadana y la corrupción que crecen); y tenemos el voto. Y aunque los medios de comunicación han contado con tener en sus manos el poder de crear opinión, ellos también se mueven en base a lo que el público busca y quiere.

Anuncios

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: