Solo este voto es culpa mía

Publicado el 4 Feb, 2010 a las 9:47 pm por cristian cambronero

De los casi 3millones de votos que se podrían emitir este domingo, solo soy responsable por uno, y esto es lo que voy a hacer con él…


Nunca he sido lo que pueda considerarse un apático. Cada vez que se acuerda, mi madre cuenta que para la elección de Óscar Arias, en 1986, este infante recorría de la cochera a la sala con una bandera gritando “otayayas, otayayas”… ¡pero la bandera era de Calderón!
Para mí, una temprana muestra del conflicto que iba a caracterizar mis decisiones políticas hasta hoy.

Entre las opciones partidistas con las que contamos los costarricenses, no existe el partido progresista moderno por el que estaría enteramente feliz de votar en las 3 papeletas. Un partido de centro, comprometido con una agenda social sólida y solidaria, y con la defensa de los derechos humanos, las libertades individuales y el medio ambiente; pero consciente de la importancia de la competitividad, de la apertura de mercados, de la inversión decidida en infraestructura, la innovación y el emprendedurismo, etc. No quiero hacer de este texto un ensayo insufrible, pero la idea es esa.

Yo le agradezco a Luis Fishman, y a su publicista, por el slogan de “el menos malo”, lo defendí en su momento, contra varias decenas de comentarios abrumadoramente negativos, y lo defiendo ahora. Lo que planteó Fishman es la verdad, y por ser tan cierta causó tanta incomodidad. Siempre he creído que si uno puede justificar su voto por un candidato, sin necesidad de recurrir para ello a desacreditar a sus contrincantes, entonces realmente tiene un buen candidato. En esta elección, como en ninguna otra que yo recuerde, no tenemos por quién votar sólidamente y solo por méritos propios. En mi caso, entonces decidí que votaré con base en el contexto, en el uno y las circunstancias. Porque es lo que hay.
Así, tengo que confesar que mi única otra opción fue siempre Laura Chinchilla, porque Fishman cumplió bien su papel de amenizar la fiesta, pero de él no espero nada más; y Otto Guevara se ha descubierto, ante los ojos de este votante, como un farsante sin pudor y sin arraigos, para intentar resumirlo.
Laura en cambio me cae muy bien, me parece una mujer inteligentísima y sumamente simpática cuando no está recitando. Le creo que es honesta, se le nota, en mi casa solo se habla maravillas de su padre que fue jefe del mío, y de la familia de la que proviene. Nadie ha podido cuestionar su integridad, salvo los libertarios con denuncias puratuza. Pero mi problema con Laura la trasciende a ella y a su honestidad. Mi problema es el enorme temor que me produce la concentración de poder, un tema que no es menor desde ningún punto de vista. Mi problema con Laura es la sombra que la cobija, por más que ella insista en su independencia. Cuando a la concentración de poder la vemos de la mano de la concentración de medios de comunicación (otro tema importantísimo del que casi nadie habla), todo sellado por un concubinato servil con el poder eclesiástico católico, la fórmula no puede producir nada bueno. Al menos no me acerca al país que yo quiero, en absoluto.
Mi segundo problema con Laura es que en esta campaña, si algo no ha sido, es firme. La candidata titubeó cada vez que se le pidió comprometerse, o censurar aquellas cosas -que pocas no son- reprochables del gobierno del presidente Arias. Esa incapacidad para hacer crítica hacia adentro, y para marcar diferencias en asuntos elementales, como la corrupción, el ambiente y las libertades individuales, me impiden votar por ella.

Queda entonces Ottón Solís. Desde mi punto de vista: un estadista capaz, pero con importantes yerros. Ottón ha pecado de soberbio y en su egotrip de camino perpetuo a la presidencia, le ha hecho serios daños a su partido. Que hoy el PAC una vez más se vea al borde de perder una elección, luego de haber sorprendido a todo el país por su mística y gallardía, responde en buena medida a la testarudez de Solís, y a la forma personalista e impositiva en la que ha manejado al partido. En su momento, durante la precampaña intenté exponerlo así tal cual. La convención cerrada, hecha a la medida del caudillo, el rechazo a la alianza antes de iniciar esta campaña, son solo dos, de las varias malas decisiones impulsadas por Ottón, que hoy tienen al PAC entre la espada y la pared.
En este blog sobran las críticas y cuestionamientos a Ottón Solís, antes de escribir esto las volví a leer todas, y nada de lo que he escrito desde 2005 me parece más grave, o más amenazante, que la concentración de poder que se cierne sobre Costa Rica en la figura de un gobierno de Laura Chinchilla, continuación de Óscar y preludio de Rodrigo.
Me ha costado mucho convencerme de que Ottón Solís se merece mi voto, valiosísimo para mí, porque solo tengo uno. Pero creo que él, y el PAC, se merecen la oportunidad. El PLN y el PUSC nos han gobernado desde que mi memoria registra recuerdos. Ambos partidos nos han dado grandes cosas, pero son también los responsables de lo que se ha hecho mal. Hoy Arias celebra haberle puesto fin a un rezago “de 30 años”, pero olvida decir que hace 20 el presidente era él. Nos dicen que “han puesto a Costa Rica a caminar de nuevo”, pero omiten ¿quién la detuvo? La inseguridad rampante me hace odiar esto en los que se han convertido nuestras calles. La corrupción se tolera con un cinismo vergonzante y se celebra con palmaditas en la espalda y berrinches contra la prensa. Y podríamos seguir.
Yo no quiero optar por el viejo conocido. Costa Rica debe perder el miedo, y romper el bipartidismo histórico. Tendrá que ocurrir algún día, y ese día puede ser ya. Para mañana es tarde.
Mi voto será para Ottón Solís porque es el menos malo, pero especialmente porque representa lo menos malo para Costa Rica: un abordaje frontal del problema de la pobreza, e integral de la crisis de seguridad ciudadana; un compromiso real con el ambiente (una diferencia abismal con el actual gobierno, y son su segunda parte anunciada); una protección decidida del agricultor y la producción local, sin retroceder en el tema de la apertura y el libre comercio (en eso confío); una posición al menos más razonable en pro de las libertades individuales, y menos comunión con el poder eclesiástico (que en el caso de Laura está debidamente representado en su vicepresidencia); y por supuesto, una apuesta por el combate a la corrupción, pequeña y grande, en la función pública cuando se presente.

He votado en 2 elecciones nacionales, 1 para alcaldes, 3 convenciones y 1 referendo, y ninguno de mis votos me ha costado más horas. He masticado las propuestas de los partidos, conversé hasta el hartazgo con mis amigos (que tampoco son precisamente apáticos hacia la política), escuché a los candidatos, tuve la oportunidad de asistir a varios debates, y con los 4 pude conversar al menos unos minutos. Tampoco nunca antes me había decidido tan tarde. Pero finalmente me siento convencido, y seguro de que la decisión es correcta para mí.
No voto para ganar. No lo he hecho nunca. Voto para ejercer mi derecho, con base en mi criterio y para mi tranquilidad. Mi visión subjetiva y altamente especuladora, me dice que el PAC logrará el segundo lugar en esta elección; que es virtualmente imposible que la gane, pero creo que hay altas probabilidades de que nadie alcance el 40% y se produzca una segunda ronda. Si eso ocurre, o si no, amaneceré igualmente tranquilo el lunes 8 de febrero en la misma casa, con la misma ropa, las mismas deudas, el mismo perro de 3 meses que se mea en la cocina, y un año más viejo, porque este 7 de febrero a mi cumpleaños lo opaca la democracia.

Finalmente, si usted es uno de esos infelices que como ya no había campo entre los guías y choferes, se gana la vida como mercenario digital de un partido que lo ignora, ahórrese el trabajo. A estas alturas ya no queda tiempo ni espacio para su majadería. Tampoco va a cambiar mi punto de vista, ni el suyo, así que ni lo piense.
Si por el contrario usted quiere compartir su opinión, sus puntos de vista, sus percepciones, sus pensamientos, no lo dude ni un minuto, que para eso este blog está abierto. Si nos quiere contar por quién va a votar, y por qué, más allá de la porra vacía, por favor hágalo sea cual sea su candidato o candidata. Si todavía tiene dudas y entre todos podemos darle otros puntos de vista, suéltelas. Nos quedan apenas unas horas para pensar, para decidir, para participar.

Yo ya le puse una banderita a mi carro en la antena y me compré otra para sacar por la ventana mientras sueno el pito. Así lo hacía con mi papá desde el 86, por la avenida segunda, cuando apoyé a Arias y a Calderón al mismo tiempo, confundido, pero celebrando (poco ha cambiado desde entonces). Y es que si hay una fiesta que no podemos dejar de pegarnos, unos y otros, es ésta, que es de lo más grande que tiene este país pequeñito.

http://www.fusildechispas.com/2010/02/solo-este-voto-culpa-mia/#more-4193

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